Los medios de comunicación poseen una gran responsabilidad en la formación de opinión pública como elemento de la democracia, teniendo en cuenta que son instrumentos de información que no deberían proteger intereses e ideologías asumidas como propias o “verdaderas” dentro de un Estado de derecho.
El abordaje y la orientación de la información, así como la crítica de la tarea política y social del Estado, inciden en la credibilidad que la ciudadanía tenga frente al sistema democrático, por ello , sobre la base que los valores democráticos no existen por sí solos sino que deben identificarse y trabajarse, es importante reflexionar sobre el rol que cumplen los medios y los periodistas en su construcción, en la medida en que todos los ciudadanos y con mayor razón los profesionales de la comunicación debemos esforzarnos en practicarlos.
Medios de Comunicación, poder y Opinión Pública
Hablar de medios masivos de comunicación supone obviamente que su existencia se explica en función de una voz que expresa un sentir compartido por integrantes de una sociedad, es decir en función de la opinión pública que se forma a partir de impresiones, apreciaciones, conversaciones, comentarios discusiones y análisis sobre todo lo que ocurre en la esfera pública.
Ya en relación con la democracia, para que ésta funcione adecuadamente es necesario que esa opinión pública esté informada de manera real, veraz pluralista y objetiva, con el fin de que los ciudadanos puedan tomar decisiones a partir de esa información. De allí que Giovanni Sartori hable de la democracia como un “gobierno de opinión” y subraye que mientras más debidamente informada esté la opinión pública, más oportunidad habrá de tener un gobierno democrático. (Sartori, 1998)
“La relación entre democracia y opinión pública guarda tan estrecha vinculación, que permite afirmar que la democracia pierde vida sin medios de comunicación y comunicadores democráticos, y que los medios de comunicación y comunicadores democráticos pierden vida sin la democracia”.(Stein Jose,2005:97 )
Si bien la opinión pública puede girar sobre los más diversos aspectos de la vida de una sociedad, en la práctica son los medios de comunicación masiva los que determinan el proceso de formación y expresión de esa opinión, en la medida en que contribuyen a fijar los límites de la discusión pública a través de la selección de los asuntos que ameritan atención colectiva. En otras palabras, resulta casi inevitable que la agenda de la sociedad sea la que establecen los medios y en consecuencia las decisiones de la gente giren en torno a los temas tratados por ellos. Al respecto Enrique Sánchez Ruiz afirma que “… los medios no solamente proponen el tema, sino que también suelen ofrecer un cierto marco interpretativo, que a su vez tiene influencia en el proceso de recepción y apropiación de los mensajes”(Sanchez,2007 :83)
En este ámbito salta a la vista que quienes seleccionan los temas, fijan las agendas y manejan la comunicación política a través de los enfoques, tienen una enorme responsabilidad y juegan un papel determinante en la formación democrática de la opinión pública y por ello su labor debe estar fundamentada en los valores que garanticen la supervivencia del sistema democrático.
A este respecto José Zepeda Varas, director del Departamento Latinoamericano de Radio Nederland en su ensayo El Derecho a la Comunicación (Revista Latinoamericana de comunicación, 2007) recuerda que nunca antes la responsabilidad de los comunicadores ha sido más formidable y exigente y citando a Joaquín Brunner, precisa que “una información política unilateral, sesgada, superficial o puramente retórica crea una opinión pública mal informada y reduce la relación entre gobernantes y gobernados a una apariencia, sin incidencia en el curso de las políticas”.
La opinión pública está conformada por ideas, expresiones del conglomerado, pero ¿cómo los ciudadanos pueden expresarse de forma que puedan conocerse sus ideas? ¿A través de los medios? Aquí surge una contradicción: los medios son el mecanismo de estructuración de la opinión pública, esta debe contener visiones y opiniones de todos los sectores. Ahora, siendo el medio ese factor, ¿otorgan espacio a quienes tengan ideas u opiniones distintas a la línea editorial del medio o a la información del momento?
Por otro lado el poder político hace el mayor esfuerzo en censurar y vulnerar las libertades de información y opinión con miras a que la opinión pública desconozca las desviaciones en los asuntos de gobierno
Los medios como responsables de influenciar la opinión pública deben esforzarse en divulgar los valores y principios de la Democracia y actuar con fortaleza frente a los atentados contra de ella.
Es obligación de los medios independientemente de su posición política, no defender solo una óptica de asuntos de interés para la sociedad. Dentro del juego democrático deben convertirse en moderadores y no actores, garantizando facilidad de acceso e información veraz y oportuna.
“Ya en relación con la democracia, para que ésta funcione adecuadamente es necesario que esa opinión pública esté informada de manera real, veraz, pluralista y objetiva, con el fin de que los ciudadanos puedan tomar decisiones a partir de esa información.” (PNUD,2005)
Nunca la esfera pública debe quedar desinformada sobre las desviaciones del gobierno, o por lo menos poco informada de las situaciones, por que entonces no podrá hacerse eco de lo desconocido, lo cual sería manejado solo por quien padeciera directamente los efectos de la desviación gubernamental.
En el caso de Venezuela, si los medios independientes no presentan de forma oportuna, veraz y real las distintas actuaciones del gobierno actual, que perjudican a la población en su conjunto y por lo contrario se autocensuran, generaría una desinformación que se traduciría en un desconocimiento en el campo público lo que sería aprovechado por los medios oficiales para desarrollar una campaña informativa sesgada que en definitiva generaría una opinión pública distinta a las realidad.
Nos dice Gabriel Salazar: “la memoria oficial comienza a convertirse en una función perversa que contamina todas las dimensiones de la vida pública y a menudo de la privada: la política, la intercomunicación masiva, la educación, la legislación, la justicia, la cultura, la convivencia, etc(…) De legitimación saneada” (Salazar,2002)
Frente a la afirmación de Salazar con relación a esa memoria oficial, surge la memoria social, la del colectivo, la de la opinión pública, aquella que con las herramientas necesarias como la verdad , se constituye en la suma del pensamiento individual generando un sentimiento colectivo que genere el irrumpimiento de grupos que amparados por la verdad y la justicia difunden el contenido de la memoria social.
Si la opinión pública, informada oportuna y verazmente censura o desaprueba la gestión de un gobierno, la política comercial de una empresa o la actuación de quienes tengan relación con toda la esfera social como generadores de bienes, servicios, o de atención pública, el resultado por lo general se traduce en un cambio de las acciones o actitudes censuradas, o por lo menos en el surgimiento de factores de lucha por lograr los cambios que la sociedad aspira.
NUEVOS MEDIOS Y LA OPINION PUBLICA
La aparición de nuevos medios y con ellos las redes sociales ha permitido que no solo los medios tradicionales generen impacto en la opinión pública, La sociedad participa directamente lo que hace que exista una comunicación real , Surge una pregunta: ¿Cómo insertar esos nuevos medios en un proceso que permita un avance en la conformación de democracias reales tras la búsqueda del aumento de la calidad de vida del ser humano a través del desarrollo y crecimiento económico, identificado plenamente con la justicia, participación y equidad social, en concordancia con una relación óptima entre la sociedad y la naturaleza, aprovechando al máximo los recursos naturales, económicos e institucionales de las localidades, regiones o naciones.?