ABYA YALA ENSOMBRECIDA
Y aquella sombra nació de las entrañas del alba, en medio de paisajes de poetas y canciones de espiral, danzando en conjuntos movimientos de cóndores y guacamayas, que iniciaron la travesía de un hombre nacido de la misma tierra, para ser la sombra de una simple masa.
Una constelación de verdes cordilleras y de imponentes cortinas de agua le vieron nacer y buscar su continuo viaje al cielo, porque sabía que de allí provenía la creación, en la vigía de la noche y en el ventrílocuo del día.
Así seguía su camino de regreso a la vida, extendiendo sus alas de savia y algodón virgen, dispersando semillas de vigía nativo y terrenal. En sus manos reconocía la necesidad de retribución a la luz creadora, Chiminigagua, Itzamná, Tezcatlipoca… de su cuerpo dependía la armonía de su cosmos, lo entendía, lo admiraba, lo cumplía…
Sombra del alba y majestuosos imperios, Teotihuacán, Maya, Azteca, Inca, Chibcha… dejó de ser sustento de tierra verde para ser alimento de repugnantes parásitos. Trasmutó el regalo de la muerte en el castigo de la vida, siglos de gloriosos re-nacimientos sin temporalidad, reducidos a oraciones maniqueístas y consignas de temores a lo averno.
Figura de trigo, manos de sidrón y hierbabuena, cercenaron su espíritu corpóreo, su cuerpo de aire, su aire de umbral, su umbral de oro, su oro…su fin. Encontraron en su madre el sustento de la invención de un Padre, encontraron en su existencia la salvación instantánea de su ignorancia, oculta en delirios de grandeza.
Abya Yala(América Latina en lenguas nativas), la condena llegó en alevosías embarcadas y el naufragio de tus hijos llegó siglos después, en el conformismo de su historia de masacres, en el desarraigo de su cosmos, en la vergüenza de su figura de trigo, de sus manos de hierba, de sus alas de sabía y algodón virgen, ahora sólo grita América “Mestiza”; como si agregando diversidad a la palabra barbarie dejara de ser considerado como eso: Una barbarie.
Alfarero por herencia, el barro de sus manos fue arrebatado y moldeado como una pieza más del juego del “modernismo” colonizador, le vistieron para no recordar el ser vivo que solían ser y que enterraron con fachadas de hipócrita supremacía; le cristianizaron para lavar culpas y miserias que ellos mismos cometían en nombre de una cruz de oro; le educaron, para esclavizar a una amplía raza de lobos que supiesen sentarse y dar la mano.
Así, la hermosa criatura que convivía en paz con lo que sabía era su compañera de vida, se convirtió en una triste sombra malformada, que ha deambulado durante más de 500 años sumida en un profundo cataclismo que la lleva a senderos de espirales, al apego de lo ajeno, a querer ser la sombra de aquello que le llevó a la penumbra más eterna, porque ahora sólo desea incorporarse al cuerpo de un europeo, de un norteamericano e incluso de un etíope, por creencias, por religiosidad, por fanatismo, por inconformidad, por confusión histórica, por negación, por sucesión hipócrita de supremacía, por la legitimización a la caracterización del “Mestizo”, porque todos estos años de desapego a lo propio, de rechazo a lo aborigen llevó a considerar la “Multiculturalidad” como el héroe social que disipó la grieta histórica de América Latina.
Hasta el día en que el Latinoamericano entienda que la grieta es la que da sentido a lo que es, que no basta con aceptar la diversidad, sin comprender el por qué de su abandono a lo nativo, no será más que una sombra.
Por esto, la sombra malformada sigue siendo tan solo eso, una caja de recortes, con cruces, coronas, toros, estrellas, franjas azules, brujería y santerismo, pero que en medio de quenas, charangos y bombos, se vislumbra un pequeño retroceso a lo que en verdad somos, en medio de un bossa nova se eleva en los confines de un pasado, respuesta a su identidad.
POR: LINA TORRES RINCÓN