Red de Periodistas Multimedia [RPM]
Reflexionando sobre el periodismo digital en Colombia e Iberoamérica
Bucaramanga (Colombia), 20 de junio 2012
Carta abierta a Ana de Hollanda: Ministra Cultura de Brasil
(La Unión Cultural de Latinoamérica)
Señora Ministra
En la entrevista de Gloria Helena Rey para el periódico “El tiempo” Titulada : “La unión cultural ayudará a preservar la identidad de América Latina”(Colombia, 19 de abril de 2012), usted hace unas afirmaciones que me hacen pensar que nada llega mejor en estos tiempos de “globalización” como usted misma dice, que la propuesta de una Unión Cultural entre los países de este continente, y precisamente para enfrentarla. Su propuesta, claro está, retoma los postulados de esos grandes pensadores del continente, entre los que usted menciona a varios grandes intelectuales de Brasil y propone becas para preparar traductores en las dos más importantes lenguas de América latina : portugués y español. La propuesta de Unión cultural latinoamericana hecha por Rafael Gutiérrez Girardot (1928-2005), afín a Alfonso Reyes y Pedro Henríquez Ureña; pasando por José Martí y Rubén Darío, lleva esa misma connotación, advirtiendo además que disminuiría el nivel de suspicacia de las celosas superpotencias mundiales, que no les conviene ( ni nunca les ha convenido) una libre unión política de las naciones del continente.
Ante todo, los convenios de integración que han hecho actualmente estos países, no han hablado ni remotamente de desarrollo social ni de desarrollo educativo. Se habla primordialmente de (como todo el Occidente; del que la señora ministra no quiere más su influencia) de crecimiento económico como garante de progreso. Es un hecho que mientras las uniones latinoamericanas no se dispongan a trabajar por la causa contra la gran marginalidad social y educativa (sin contar con el sub desarrollo educativo que padece Latinoamérica) de una gran parte de la población y la división aun vigente entre el campo y la ciudad, de la cual la población indígena y campesina es la más relegada (José Luis Romero), todo seguirá igual. Esa unión cultural sería un antecedente primordial para una posterior unión política de los países de este orbe. Usted señora Ana, como hija del clásico brasileño Sergio Buarque de Holanda, que es mencionado entre los constructores de nuestra América, está ya trabajando por la realización democrática de esta fructífera unión cultural. Pero lo que preocupa, es que Latinoamérica, a pesar de sus ricas experiencias intelectuales e históricas, después de haber atravesado “la hora de la espada” que había pregonado el poeta Leopoldo Lugones (1874-1938), siga en una confusión intelectual, la que fue el caldo de cultivo de las dictaduras y la que hace permanente el poema de Borges: “ La noche cíclica”(1967):/Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras: Los astros y los hombres vuelven cíclicamente; Los átomos fatales repetirán la urgente Afrodita de oro, los tebanos, las ágoras…”. Seguir a Eduardo Galeano en cuanto a esto, es seguir viendo en lo telúrico dogmático un elemento dinámico cuando no es así. Seguir culturalmente este telurismo de izquierda, es con todo respeto, citar a Fidel Castro para que hable de ese movimiento que renovó no solamente las arte y las letras de este continente, sino que lo situó y le abrió las puertas al mundo moderno, a pesar de las oscuras resistencias de los protohombres intelectuales de la península ibérica. El Modernismo llevado a su plenitud por el gran poeta Nicaragüense Rubén Darío (1867-1916) y que posibilitó luego el gran libro de Cesar Vallejo : “Las prosas profanas” en donde constataba que “mi esposa es de mi tierra y mi querida de Paris”, fue el gran movimiento que unió cultural e intelectualmente los países de Latinoamérica e incluso los ibéricos. “Modernismo” que respondía a la crisis mundial de la cultura y la política ( En Italia fue el “decadentismo”) y cuyo antecedente estuvo en la expansión del capitalismo(Globalización), y entre otras consecuencias la conciencia que se tuvo de las llamadas crisis de los “valores” por el crecimiento prolongado de las ciudades y la disminución del poder eclesiástico entre la población. Su mismo padre perteneció a este gran movimiento que era un despertar de las oscuras noches de los patrioterismos y nacionalismos.. En este contexto la noción de identidad pasa a ser lo que siempre ha sido, lo que ya está sufrientemente explicado, un seudo problema, que ha impedido que las universidades se abran al mundo actual sino al moderno, cosa que ha servido para conservar el statu quo. Eduardo Galeano predica una identidad Latinoamericana que es unilateral y ve en todo lo demás una In autenticidad, correspondiéndose con su espíritu dogmatico a fin a todos sus clientes europeos y norteamericanos ( que no son pocos) de este que quieren seguir viendo en este continente algo exótico o salvaje. La globalización no es sino el nombre que sigue teniendo esa crisis; ya Simón Bolívar sabía que Latinoamérica es mestizaje y de su origen común quería la unidad., pero sabía también que su azote seguiría siendo los patrioterismos y los autoritarios encargados de perpetuarlos. Los nacionalismos han hecho ese aislamiento que usted menciona Sra. Ministra. Precisamente el Cosmopolitismo que desplegaba ese gran movimiento modernista tenía y sigue teniendo la misión de hacer un mejor entendimiento entre los pueblos. Entonces qué fue lo que fracasó ¿ese entendimiento, ese diálogo entre los pueblos?
En lo cultural, ese dialogo precisamente fue aplazado entre nuestras naciones y en su lugar se posesionó subrepticiamente esa poderosa corriente mística que se identificaba como nación, cultura y política: el poder eclesiástico, católico. Que enarboló sus banderas místicas y nos encerró en el concepto de patria y Dios como garante de política y cultura. Ese aun indetectable corriente que actúa poderosamente, es la primera garante del aislamiento entre los países latinoamericanos y que ha posibilitado la supremacía de una oligarquía retardataria y asocial que se ha nivelado muy bien con los nuevos populismos políticos. Pero también ¿por qué viven aislados aun estos países? por “la hora de la espada” que sigue cíclicamente y obtusamente ignorando las consecuencias del “Modernismo”, esto es el Cosmopolitismo, que en nada perturba nuestra cacareada “falta de identidad”; es más, la preconización de la “identidad” produjo patrioterismos de cuño fascista. La profundización en nuestra identidad produjeron intelectuales como Vasconcelos en México y la exótica literatura indigenista ( que en realidad empobreció a ésta). Cual identidad hubiéramos perdido si Latinoamérica no hubiera conquistado para si los frutos de la cultura griega. Ese gran acopio del conocimiento clásico, abrió aun más el dialogo entre los pueblos de nuestra América”.Le debemos a ese gran pensador mexicano Alfonso Reyes (1889-1959) esa conquista, y como grandes desagradecidos, tenemos en el olvido una gran obra que enriqueció el patrimonio cultural de estos países. Tendríamos-a pesar de nuestra identidad- un gran vacío cultural que nos hubiera relegado y aislado en la universalización de la cultura. Nos aísla el olvido de esa gran tradición cosmopolita, el olvido de Jorge Luis Borges que nos definió también en esa gran tradición: los latinoamericanos por derecho propio debemos beber de las fuentes de la gran tradición de la cultura universal: “ el nuevo mundo tiene derecho a esas tradiciones” . Así, lo peor de todo, es que se cae en el “vacío” porque culturalmente si no hay un dialogo entre nuestras naciones o “republiquitas” ¿Cómo podemos acercarnos? Según la Sra. Ministra ese dialogo también lo podemos hacer mostrando nuestro folclor, nuestra música, nuestra literatura etc., estamos de acuerdo, pero eso se puede hacer sin tanto problema y aun sin el Sr. Galeano. Pero Latinoamérica ahora se parece al más viejo de los mundos, donde abunda la injusticia y la precariedad. Lo que usted dice, que el aislamiento de los países de América Latina se debió a un excesiva recepción de la cultura europea y norteamericana que nos alejó de lo propio es una parte de la verdad. Mirábamos a Europa y Estados Unidos (y seguimos mirando) pero servilmente: imitando, con la típica conciencia picaresca del latinoamericano, sin el presupuesto que han realizado los constructores de nuestra América, esto es, la asimilación critica de lo que se recibe de estos países. En eso se podrá retomar la recepción que se hace en los países latinoamericanos del pensamiento europeo y norteamericano: la recepción que históricamente se ha hecho en nuestras universidades y que han vivido lucrativamente de estas ( No por azar las universidades de este continente no figuran ni entre las primeras 300 del mundo) y esta recepción del pensamiento comprado a altos precios de importación que se hace en las universidades (Las universidades deben ser “Alma Mater” madre de la paz y la cultura) que son y deben ser el motor de la cultura de la paz, están llenas de los especialistas de Diderot y de kant, siguen siendo tomistas, exegéticas, sin una asimilación critica del pensamiento adoptado, por eso las universidades de este orbe están llenas de especialistas: los especialistas de Poper y de Hegel; las universidades no han querido abandonar lo que nos mantiene en el atraso y en el aislamiento: el escolasticismo tomista. Todo pensamiento y cultura que viene de fuera es tomado servilmente, como autoridad que se comenta exegéticamente y se continua en un margen muy limitado de libertad. En literatura los nacionalismos creados por lo norteamericanos están en el menú que se ha consumido siempre y son un objeto de orgullo para cada uno de estos países que ven como ensalzan su terruño : hay especialistas gringos literarios para cada país y se carece de “antologías” serias que vayan creando un diálogo, también por las nuevas políticas regionales culturales que acaban de complicar ese acercamiento interamericano: hay argentinistas y hay venezolanistas; hay Nicaragüistas y ecuatorianistas, etc., como hay expertos en Tolstoi y en García Márquez. Ni que hablar de los profesores de literatura y en general de humanidades.
Tal recepción del pensamiento sin critica y asimilación ha producido además, que es lo peor, un pensamiento historicista de cuño norteamericano, que ha producido los pertinaces regionalismos y la teoría de las generaciones que tanto daño le ha hecho a la comprensión histórica. Como vemos, las cosas siguen igual porque esto no ha cambiado en las universidades que siguen siendo además de corte “profesionista”. Si podemos decir que “identidad” es una expresión de lo nuestro, lo elemental es mostrar la cumbia colombiana y la cumbia argentina, o como hace Galeano, contar historias de corte telúrico ( cosa que no está mal). Unirnos culturalmente podrá significar trabajar para dar a conocer autores clásicos de nuestros países ¿pero quienes leen? La cosa es tan grave que de un millón de muchachos que salen del bachillerato, hay un bajo porcentaje de lectores. ¿Por qué no se reconoce de una vez por todas, que la globalización es un movimiento que sigue integrando a los países y que cada país se está defendiendo de sí mismo. La misión de Latinoamérica, culturalmente, está en lograr esa unión con una conciencia de sí mismo, no, cíclicamente, repitiendo los argumentos que nos siguen sumiendo en un profundo complejo de inferioridad, y una falta total de dialogo cultural
Para este articulo me documenté en el libro de Rafael Gutiérrez Girardot. “Aproximaciones” de 1986. En el apartado “el modernismo incógnito” pág. 186.
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