Red de Periodistas Multimedia [RPM]
Reflexionando sobre el periodismo digital en Colombia e Iberoamérica
Comunicación y cultura: una sinapsis virtual
SÁNCHEZ RAMOS Joselías (*)
Resumen
Percibir el derecho a la comunicación en la sociedad de la innovación, contrastarla con la realidad de América Latina, y sugerir la construcción de una cultura constitucional de derechos, sustentada en el pensamiento libre como sinapsis virtual y asumida como compromiso profesional de los comunicadores de este siglo, es el propósito de este ensayo.
Introducción
Hola amigos.
¿Han visto sonreír un niño dormido?
“¿Sabe alguien de dónde viene la sonrisa que aletea sobre los labios del niño cuando duerme?
La sonrisa de un niño es comunicación. El niño comunica, inocencia y vida.
¿Qué comunica usted, mi querido amigo?
Dejamos de ser niños. Hoy, en el siglo XXI, la comunicación se está reconfigurando en un “espacio estratégico” donde los procesos de transnacionalización pugnan con la emergencia de los sujetos sociales por crear identidades y culturales nuevas.
Desde esta perspectiva, los profesionales de las Ciencias de la Comunicación, de manera particular los que se están formando en esta gloriosa Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí que arriba orgullosa a sus 25 años, deben comprender que en este nuevo siglo la comunicación está centrada en la investigación y comprensión de los diversos procesos mediante los cuales la conformación de lo masivo es desarrollada a partir de las transformaciones de las culturas subalternas.
La Internet con libre acceso a todo el mundo como bastión democrático de ideas es el fiel reflejo de nuestra globalizada sociedad en la cual no todos tienen acceso a los recursos tecnológicos de esta oligopólica red.
Estamos frente a una nueva era, la era del acceso. Pasamos rápidamente de la sociedad de la información y las comunicaciones a la sociedad del conocimiento y ahora estamos en la sociedad de la innovación. Toda tecnología se innova tan vertiginosamente que la sociedad evidencia un cambio en la cultura que a su vez significa un cambio en la manera de ser, sentir, percibir y hacer de los individuos.
Este fenómeno, tan cercano y real, está forzando a la revalorización y/o creación de la identidad cultural como antítesis al proceso hegemónico de la ideología dominante sea política, económica, religiosa o étnica. Los comunicadores profesionales y académicos estamos comprometidos con la pluralidad y la interculturalidad.
Comunicación: espacio estratégico
Dijimos que la comunicación se está reconfigurando en un espacio estratégico. Al respecto, el maestro colombiano y filósofo de la comunicación, Jesús Martín Barbero, en su libro “De los medios a las mediaciones”[1] explica que los análisis situacionales no deben centrarse en los medios de comunicación sino en las articulaciones entre las diversas prácticas comunicacionales y los movimientos sociales.
Recomienda tomar como eje de reflexión e investigación la pluralidad de las matrices culturales.
Hablamos de las transformaciones de las culturas subalternas. Sobre ello, el argentino Néstor García Canclini en su obra “Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad”[2], considera que las fronteras entre los países y las grandes ciudades son contextos que condicionan los formatos, estilos y contradicciones específicas de la hibridación, esta fusión y mezcla de culturas que en muchos casos trascienden las fronteras como el ritmo de la salsa y la bachata en la música; formatos trasnacionales en las comunicaciones como los reality shows o de pronto, la paranoia de aprender mandarín a como dé lugar cuando ni siquiera podemos hablar bien nuestra propia lengua..
Estamos hablando de comunicación y cultura, por tanto es necesario considerar las transformaciones de la cultura desde las nuevas tecnologías; las TIC’s nos permiten una participación activa entre las diversas comunidades culturales que se mueven en un universo de redes y portales que amplían la brecha entre los países del primer mundo y los países del submundo donde la pobreza, la desocupación, las enfermedades, la violencia y el desprecio por la vida los convierte en escenarios de ensayos para las grandes potencias o de luchas fratricidas y étnicas.
Noción de cultura
En este ámbito, la cultura se asocia con el concepto de libertad, con la dignidad e incluso con la propia identidad. Se asocia con el cultivo del espíritu humano y las facultades intelectuales. La cultura asocia al hombre con la civilización y al progreso.
La cultura como parte del tejido social abarca las distintas formas y expresiones de un pueblo determinado: costumbres, maneras de ser, rituales, vestuario, normas de comportamiento, comidas, habla.
La cultura está en permanente construcción. Desde una cultura primitiva hasta una cultura alfabeta; hoy vivimos una cultura tecnológica, cultura informativa, cultura científica, una cultura de innovación.
La cultura nos libera, se repite una y otra vez en el discurso mediático y político. ¿Es el hombre un animal cultural en busca de su libertad?
En la época de la imprenta, el filósofo francés, Juan Jacobo Rousseau, sostiene que el hombre nace bueno pero la sociedad lo corrompe. En la sociedad está la cultura, Sin embargo, la mayoría de los antropólogos sostiene que la cultura perfecciona el estado natural al que estaría sentenciado el hombre.
Como respaldando aquello, el poeta y escritor argentino, Fabrizio Volpe Prignano[3], sostiene que la solución es semejante a un órgano artificial: nos completamos por obra y gracia de la cultura.
A pesar de su vaguedad, la idea de cultura es tan evidente que no necesita de representación, simplemente existe.
La identidad
Definimos la identidad cultural como “una representación intersubjetiva, compartida por una mayoría de los miembros de un pueblo, que constituyen un sí mismo colectivo”
Los manabitas tenemos una identidad definida. Personalmente la conceptualizo como:
Una identidad regional, una conciencia compartida de los habitantes de Manabí, una conciencia de pertenencia a una comunidad regional específica, resultado de un largo proceso que se inicia en la prehistoria latinoamericana, se condiciona durante la conquista, se refuerza durante la colonia, se vigoriza durante las luchas de la independencia, se trasluce durante la República del siglo XX como revolución alfarista, para convertir hoy en una ideología manabita desarrollada sobre la territorialidad y la etnicidad.
La conceptualización está planteada frente a la historia oficialista que a pesar de los 180 años de vida republicana no ha podido desintegrar la identidad cultural de los manabitas.
Sin embargo, es necesario reafirmar el ensamble multicultural de Néstor García Canclini[4] sin dejarnos subyugar, absorber o desaparecer por la globalidad. Es de suma necesidad entender la verdadera esencia del ser humano, la diversidad y la diferenciación de cada hombre y mujer a pesar de lo cual tenemos un destino común y poseemos los mismos problemas de vida y muerte, como sostiene el filósofo Edgar Robin al insistir que adoptemos una ciudadanía planetaria.
El poder de la comunicación
El sociólogo francés Pierre Bourdieu en su libro “Intelectuales, política y poder”[5] nos dice que dentro de cada sociedad siempre podemos hallar un conjunto de personas que se adjudican el dominio y la potestad de la palabra imponiéndose al discurso de los demás grupos de individuos. En esta práctica hay el anhelo de manipular monopólicamente la producción de la cultura para legitimar a los portadores de ese saber simbólico a través del consenso entre el resto de la sociedad.
El poder según Michel Foucault[6] es ascendente, no se posee, se ejerce. El poder crea su verdad, y aquella verdad que hemos conocido durante tantas décadas al parecer ha comenzado a ser seriamente cuestionada.
Estamos viviendo un ejemplo con los sucesos del 30 de septiembre de 2010 en Quito, Ecuador. Todo comenzó con un reclamo salarial de bonos y condecoraciones que muy pronto se transformó en una insurrección contra los Jefes Policiales, luego en una sublevación contra el Presidente de la República, víctima de agresiones e irrespetos. Posteriormente se fue transformando en un secuestro presidencial, intentona de golpe de Estado y termina siendo un magnicidio.
El poder se ejerce. “Ni perdón ni olvido” pronuncia el Jefe de Estado, comunicación que es repetida en la cadena oficialista que subyuga a todos los canales. Recordemos a Foucault, el poder crea sus verdades.
Otro caso latinoamericano de hace algunos años es el de Venezuela, un golpe de Estado por militares, secuestro del Presidente y caída momentánea del Gobierno que concluye luego de negociones y concesiones de militares y empresarios. La prensa de oposición comenta que el Presidente resucita al tercer día, cual nuevo Mesías Tercermundista para seguir comandando la revolución bolivariana.
No es mi deseo comparar ambos casos, tienen razones y justificaciones por demás diferentes; concisamente considero que existe un tópico en común que es la falta de legitimidad de las clases dirigentes de toda Latinoamérica producida por el desmoronamiento de aquellas verdades impuestas desde una comunicación dominante y una cultura que hoy, despreciativamente se está llamando “pelucona”.
Esas verdades –historias y versiones oficiales– ya no conforman, ya no alimentan esperanzas; en palabras de Bourdieu, ya no pueden «manipular el campo». Comienzan a generarse nuevas prácticas sociales y los portadores, hasta entonces legitimados, del saber simbólico no pueden seguir imponiendo su discurso.
Cuando la brecha entre el pueblo y sus gobernantes se hace inconmensurable, cuando más de la mitad de la población vive bajo la línea de pobreza, cuando buena parte de los niños tienen hambre, viven en la miseria y la indigencia, entonces no existe verdad o legitimación que se sostenga.
Sólo quedan sombras de esas verdades, espectros de esos gobiernos alguna vez legitimados por el pueblo. Sólo queda un vacío de poder tan desmesurado como la innegable carencia de futuro que tienen millones de niños latinoamericanos.
Entonces surge lo que estamos viviendo en América Latina de esta primera y próximas décadas del siglo XXI: la nueva esperanza, los nuevos mesías, la nueva comunicación, la nueva cultura.
La información tecnológica
Que hemos vivido y seguimos viviendo en estos años, es cierto. Vivimos de prisa, de la sociedad de la información y comunicaciones a la sociedad del conocimiento; de la sociedad del conocimiento a la sociedad de la innovación.
Estamos en la era del acceso.
La tecnología ha irrumpido en la sociedad, ha ocupado cada una de las zonas que estaban libres en nuestra forma de vida y ha modificado nuestra manera de pensar y actuar frente a la gran mayoría de nuestros hechos cotidianos.
Este nuevo milenio nos permite, a través de Internet, acelerar muchos de los procesos y medios de comunicación.
Podemos acceder a la información necesaria sin importar de qué rincón del mundo provenga. Simplemente no existen fronteras y, en esta ausencia de fronteras, es donde crecemos culturalmente, convivimos con ideologías antagónicas, con distintos modos de pensar y sentir; y, por sobre todas las cosas, tenemos acceso al conocimiento.
La era del acceso
Esta ausencia de fronteras nos concede el privilegio de acortar distancias y conocer aquellas identidades culturales que creíamos tan alejadas; y con esta nueva experiencia, en este nuevo cybermundo, podemos acelerarlos procesos de regionalización y crear una sociedad planetaria.
Este proceso contrasta con la era nacionalista que desarrolló la cultura de la guerra y de la xenofobia.
Es lo que no comprenden aquellos que, aupados en el poder, limitan sus horizontes culturales creyendo que son la única verdad.
Esta ausencia de fronteras, que tanto se busca para crear zonas de libre tránsito y comercio entre países de una misma región como el ALCA o MERCOSUR en Latinoamérica no ilusiona en todos los aspectos a los gobernantes que resuelven nuevos organismos como UNASUR tipo la OTAN europea que parecieran ser fenómenos encubiertos de un nuevo imperialismo criollo, imperialismos del poder regional que quiere controlar la comunicación para difundir un pensamiento único, una cultura oficial, como se percibe en Venezuela, Bolivia, Argentina y Ecuador.
Se advierte el gran peligro. Quien controle la comunicación controlará la cultura y logrará convertir la revolución tecnológica en un nuevo método de censura y autoritarismo. Los invito a pensar.
El argentino Fabrizio Volpe Prignano manifesta que, “si continúa y se extiende a todo el planeta esta nueva práctica que limita las libertades civiles en Internet y los gobiernos deciden por sus pueblos que sitios deben estar bloqueados y a cuales se les permite el acceso, entonces quedaremos encerrados en cárceles virtuales, en donde los cibergrilletes nos opriman definitivamente el cerebro y estaremos ante un nuevo método de violación de los derechos humanos”.
Cultura virtual
El uruguayo Eduardo Galeano en su antología “Apuntes para el fin de siglo”, escribe: “la palabra tiene sentido para quienes queremos celebrar y compartir la certidumbre de que la condición humana no es una cloaca. Buscamos interlocutores, no admiradores; ofrecemos diálogo, no espectáculo”.[7]
Estas palabras nos enfrentan a las redes sociales de comunicación y al papel que nos toca cumplir a quienes estamos al frente de algún medio digital.
Desde que Internet se convirtió realmente en una red mundial han cambiado las formas de comunicación y se han acelerado los flujos de información. Los medios virtuales invitan a un verdadero intercambio de recursos, busca interlocutores y ofrece diálogo, configura la participación de autores y lectores.
Internet es ya cotidiano, sus beneficios son infinitos, favorece la edición, difusión y comunicación de temas que en los medios tradicionales están limitados por sus costos y espacios. Citamos como caso a las revistas culturales de edición electrónica. Allí está el espacio virtual para publicar y generar cultura on-line. En el mundo real los costos son altos, limitados y ciertos temas del arte, la cultura, e incluso de la ciencia, no tienen cabida. Se piensa en el marcado de consumo.
En la red es posible tener acceso a estos espacios, participar e intercambiar ideas logrando contactos con autores y artistas. Yo mismo publico mis libros y mis ensayos periodísticos en los espacios virtuales de la Internet, en mi blog o me recreo en Youtube o en Script o comparto criterios en las redes sociales.
Los profesionales y los comunicólogos de las Ciencias de la Comunicación deben construir sitios orientados a la excelencia cultural, marcando una clara diferencia con aquellos sitios que privilegian contenidos chatarra.
Las publicaciones on line deben cumplir la misión que les corresponde dentro de la sociedad como medios de comunicación sea utilizando las redes sociales que cada día se van expandiendo poderosamente, sea convirtiéndolas en medios de promoción de la cultura del conocimiento.
Recordemos las palabras de Galeano y “ofrezcamos diálogo, no espectáculo”. La red es el único lugar de expansión que nos queda para las expresiones artísticas, culturales y comunicacionales. No necesito ir a Berlín o a Londres para escuchar una sinfonía de Beethoven o a Milán para deleitarme con una ópera de Verdi
¿Estaremos al frente de una nueva era: la cultura virtual?
Yo cultura
Debo agradecer a la Sra. Decana de la FACCO/ULEAM, la distinguida Magister, Licenciada Rocío Saltos Carvajal, por la oportunidad de este diálogo, reflexiones que me acercan a una realidad incuestionable: la formación de los nuevos comunicadores profesionales, los comunicadores de este siglo del conocimiento y la innovación.
El uso de la Internet, de los soportes de la convergencia digital, de las redes sociales, está construyendo una nueva cultura y nuevos valores humanos frente a lo cual se hace imprescindible aprender a pensar o recuperar el espacio para el pensamiento, la única energía capaz de romper los cybergrillos que nos oprimen el cerebro, la única energía que nos liberará de las cárceles virtuales en las que estamos encerrados voluntariamente, cotidianamente y que, sin percatarnos, nos convierte en esclavos del poder que manipula la verdad o crea su verdad para mantener el imperialismo de la comunicación única, de la cultura única y donde no tendrá lugar la discrepancia ni la divergencia, ni la oportunidad de discordar porque la armonía del buen vivir es la aceptación del poder sin recriminaciones. Salud, gran hermano, diría George Orwell.
Cuando la maestra Saltos Carvajal me encomendó esta tarea, mis neuronas se volvieron locas y escribí:
Yo cultura. El secreto del pensamiento y la voluptuosa comunicación.
Cuando mi ombligo izquierdo se encontró con una neurona creyó que estaba en libertad.
La libertad es el cielo de las células. Las células no tienen libertad. El hombre las tiene prisioneras.
¡Qué extraño! El hombre es amo pero reclama libertad. Se supone que el amo es libre. La neurona también es libre, pero no tiene complejo de amo.
Por eso, mi ombligo izquierdo creyó estar en el cielo cuando se encontró con una neurona. Es que el cielo es lo que llaman libertad.
La neurona es libre porque producen pensamientos.
Tú piensas, entonces eres libre.
Cacaseno y Bertoldo no atinaban a comprender la ciencia del encéfalo pero seguían discutiendo si la comunicación produce al pensamiento o es el pensamiento el que produce la comunicación.
Era 30 de febrero y miraban la televisión. Vieron un grito que pedía condecoración. El humo de la cocina que hacía llorar a la sonrisa del balcón. “Si yo muero primero es mi promesa” cantaba J.J. en el IPod de Ricardo. Los grillos se fueron como pájaros llevando al gran hacedor. De pronto ya no vieron nada. Todo cambió en la pantalla de trapo y una letanía repetida contaba historias tristes. Hora tras hora la misma letanía. Cacaseno y Bertoldo la repetían de memoria. Otro de pronto. Los petardos sacudiendo las ventanas iluminaron el balcón del dorado poder. Viva la revolución de las alcabalas grito Chapulín Colorado que saltaba en el parque cual paloma perdida. Ni perdón ni olvido se escuchó a lo lejos y comenzó la noche callada de los mil años ciudadanos. Las pulgas cual petates persiguieron a los chavos porque no habrá perdón ni olvido.
Un chavo se paró de pronto, ¡eres pulga!, gritó. Desde la cocina salieron sartenes, ollas y cucharas que rodearon al chavo. Somos RUSANU, te acusamos de racista, chillaron, y le taparon los ojos, la boca, el oído izquierdo y le rasparon la piel para que no viera, hablara, sintiera y sólo oyera con el derecho las letanías que le empezaron a repetir.
Bertoldo y Cacaseno aún no comprenden si la comunicación pública hace al pensamiento o el pensamiento del poder produce la comunicación.
Tú tienes el poder, entonces produces la comunicación.
La comunicación, con cybergrilletes grita: libertad de pensamiento, viva el poder.
Una sinapsis en silencio murmura “el pensamiento soy yo”.
Las neuronas son libres pero no tienen complejo de poder.
Los niños
¿Qué les estamos comunicando a los niños?
¿La gran campaña comunicacional donde la violencia no es lo malo si no lo macho. “El machismo es violencia”. Y, cuando la violencia la ejercen las mujeres, ¿cómo se llamaría a la violencia?”
“Los niños tenemos derechos”. ¿Alguien les enseña que los derechos existen porque hay responsabilidades? “Los niños tenemos deberes”, debería ser una campaña tan importante como la de construir una “Cultura constitucional de derechos”.
La última tarde de septiembre, desde la India, Rabindranath Tagore[8], me leyó su poema “Arrullo”:
“¿Sabe alguien de dónde viene el sueño que aletea los párpados del niño?
Sí.
Dicen que mora en la aldea de las hadas;
allí; a la sombra de la floresta que alumbran las luciérnagas,
cuelgan dos tímidos capullos de encanto,
y es de allá de donde viene el sueño a besar los párpados del niño.
¿Sabe alguien de dónde viene la sonrisa que aletea sobre los labios del niño cuando duerme?
Sí.
Cuentan que la mano de la luna nueva rozó el borde de una nube de otoño
Y allí, en el ensueño de una mañana húmeda de rocío,
dorando el borde de la nube que se iba,
hizo la sonrisa que vaga en los labios del niño dormido.
¿Sabe alguien en dónde estuvo escondida tanto tiempo la dulce y suave frescura que florece en las carnecitas del niño?
Sí.
Cuando la madre era joven,
envolvía su corazón de un tierno y misterioso silencio de amor,
esa dulce y suave frescura ha florecido en las carnecitas del niño.
Más tarde en esa misma tarde, mientras tratan de sacar a los mineros, desde el sur de América, Pablo Neruda[9], mirando al mar, exclama su “Farewell”:
“Desde el fondo de ti, y arrodillado,
Un niño triste como yo, nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas
Tendrían que amarrarse nuestras vidas.
Por esas manos, hijas de tus manos
Tendrían que matar las manos mías.
Por esos ojos abiertos en la tierra
Veré en los tuyos lágrimas un día
Yo no lo quiero, Amada.
Los niños, ¡ah, los niños! Hoy se mueren no sólo en el aborto, se mueren de hambre, en la violencia, en la desolación.
¿Cuál es la comunicación que les comunicamos para construir su cultura?
Compromiso comunicacional
Amigos, debemos superarnos. Necesitamos una cultura de sonrisas, una cultura de paz, una cultura constitucional de derechos.
Comunicación y cultura. Los comunicadores profesionales de este siglo y que egresan de la FACCO/ULEAM deben fortalecer el derecho a la comunicación para promover la cultura, desarrollar la educación y dotar a las familias aquellas herramientas que les permita tomar sus propias decisiones.
“¿Sabe alguien de dónde viene la sonrisa que aletea sobre los labios del niño cuando duerme?”.
Sólo sé que los comunicadores conocen la respuesta.
Corolario
Hago mías las palabras de Mijail Bajtín[10] para repetir su consonancia: “la idea es un acontecimiento vivo que tiene lugar en el punto de encuentro dialógico de dos o varias conciencias. La idea en ese sentido se asemeja a la palabra con la que se une dialécticamente. La idea, igual que la palabra quiere ser oída, comprendida y respondida por otras voces desde otras posiciones”.
Hola. Gracias.
(*) SÁNCHEZ RAMOS Joselías.
Docente universitario, escritor y periodista ecuatoriano. Tiene estudios universitarios en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí y en Ciencias Sociales, Políticas y Económicas en la UTPL (Universidad Técnica Particular de Loja)
Es Coordinador Académico de la carrera de Periodismo en la FACCO/ULEAM, Editorialista de Diario EL MERCURIO de Manta, Ecuador; miembro del Consejo Editorial de la Revista CyberAlfaro, del Grupo Cultural Manta y de la Federación Nacional de Periodistas del Ecuador.
Actualmente se encuentra trabajando en un libro de ensayos sobre memoria histórica de Pedro Balda Cucalón.
Dirección: Calle 110 y Malecón de Tarqui, Esquina.
Casilla Postal 13-05-056
Movil: 092522573
Manta, Manabí, Ecuador
Correo electrónico: joselias@gmail.com – joselias2022@hotmail.com
[1] Martín Barbero Jesús (2003) “De los medios a las mediaciones”, Colombia, 5ta Edición, Convenio Andrés Bello.
[2] García Canclini, Néstor (1995) “Culturas híbridas: Estrategias para entrar y salir de la modernidad”, México, Grijalbo
[3] Volpe Prignano, Fabrizio (1973-2005) Blog www.blogcultura.com
[4] Filosofo argentino (2001) “De la Multiculturalidad a la ciudadanía global” Universidad de Colima, México
[5] Bourdieu, Pierre (2000) “Intelectuales, política y poder”, Eudeba, Argentina.
[6] Foucault, Michel (1975) “Vigilar y castigar”, http://www.uruguaypiensa.org.uy/noticia_70_1.html
[7] Galeano, Eduardo (1997) Apuntes para el fin de siglo”, Editorial El Conejo, Colombia.
[8] Poeta y escritor hindú, Premio Nobel de Literatura.
[9] Poeta chileno, Premio Nobel de Literatura.
[10] Filósofo ruso (1895-1975)
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