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Reflexionando sobre el periodismo digital en Colombia e Iberoamérica

Cuando la expedición de Cristóbal Colón llegó en el año 1492 a una Isla del Archipiélago de las Bahamas, comenzó un proceso de saqueo y tiranía que hasta nuestros días sigue vigente. Comencemos citando cual fue la primera medida que este déspota navegante tomó en conjunto con su tripulación conformada por bandidos, ladrones, asesinos y autócratas delincuentes. Estos hombres blancos llegarían a la isla Gunahaní y la rebautizarían como El Salvador, solo porque consideraron que esas tierras salvaron sus vidas en una travesía que duró mas de seis meses. A partir de allí comenzaron a darle nombre a todo lo que encontraban a su alrededor. Sin dudarlo demasiado bautizaron a una segunda Isla a la cual le pusieron el nombre de Santa María de Concepción. Lo mismo sucedería con la Isla Fernandina e Isabela.Claro que todos estos nombres tenían lazos sanguíneos con la déspota reina Isabel y ya se presagiaba que los fines de estos intrusos no eran pacíficos, sino que tendrían intenciones de hacer lo que todo delincuente tiene ganas que es robar.

Solo basta con echarle una ojeada a la nota que el ¿ Genovés?  Colón le envió a su alcahueta reina y a su "Señor" luego del primer viaje. El primer párrafo: 

Señor, porque sé que habréis placer de la gran victoria que Nuestro Señor me ha dado en mi viaje, vos escribo ésta, por la cual sabréis como en 33 días pasé de las islas de Canaria a las Indias con la armada que los ilustrísimos rey y reina nuestros señores me dieron, donde yo hallé muy muchas islas pobladas con gente sin número; y de ellas todas he tomado posesión por Sus Altezas con pregón y bandera real extendida, y no me fue contradicho.

Pero claro que nadie lo podría contradecir porque los nativos no hablaban su idioma y porque andaba con una banda de ladrones violentos a sus espaldas. Matones de primera mano y asesinos que eran vistos como escoria social en el refinado mundo europeo de aquellos días.

A partir de allí comenzaría la conquista de las Indias (como ellos llamaron a su campaña), el saqueo de América toda y la matanza de miles de nativos. Los españoles violaron a las mujeres, prendieron fuego a los mal llamados indios y hasta enviaban perros asesinos a los que llamaban bestias para que se coman (literalmente hablando) a los pobladores. 

Posteriormente otro especialista en masacres llegaría hacía América para teñir los verdes paisajes de sangre aborigen: 

En el año 1502 un soldado y explorador español, hijo de una campesina humilde llegó a América luego de alistarse en el ejercito que comandaba el Duque Gonzalo Fernández de Córdoba. El recien llegado explorador, pisó tierra firme en el archipiélago de las Antillas Mayores del caribe, territorio que hoy comparten los países de Haití y de República Dominicana. 

Este curioso explorador que poseía una alta instrucción militar, tenía 24 años cuando tocó tierra firme en América. Se trató nada más y nada menos que de Francisco Pizarro. Fue grande el asombro que la tripulación de Pizarro se llevó al ver las riquezas que existían en América (tales como metales preciosos y especias de todo tipo).

En ese contexto, la venta de esclavos fue otra de las medidas tiránicas que tomaron los europeos. Vendían de todo: negros zambos, mulatos, pardos y todo ser humano de clase social baja que pueda realizar trabajos forzosos y serviles para las altas familias. 

El último de los episodios que voy a relatar y que sucedió durante la conquista de Pizarro es casi insólito y cuesta creerlo: 

El tan mentado episodio de Mancio Serrae Leguizano, aquel famoso soldado español que jugó y perdió en una noche la figura del Sol que le había tocado en el reparto de los tesoros del Cuzco, bastaría para suministrarnos un elocuente indicio de la pasión que suscitaron en estas latitudes los engañosos juegos de envite y de "parar". fuente: (http://www.acanomas.com/Historia-Juegos-Tradicionales-de-Argentina/...)

Sí, los españoles no solo saquearon las riquezas del imperio incaico, sino que además terminaron con su religión, con su civilización y hasta apostaron en partidas de naipes todo el oro que estos nativos ofrecían a sus dioses. No les importó nada mas que sus intereses comerciales. 


La conquista hoy


Hoy no hay masacres directas o masivas ni existen perros llamados bestias que aniquilan nativos en nuestras tierras. Pero la conquista y el saqueo de los recursos continua en nuevas formas. La instalación de grandes empresas españolas en América es un ejemplo actual de que los Pìzarro y los Colón han sido sustituidos por las telefónicas y los Repsoles. 

Hoy muchos de nosotros somos descendientes de europeos, es triste recordar que ocupamos tierras que jamas nos pertenecieron, pero aún así podemos preocuparnos y mirar la historia para darnos cuenta de donde venimos y por que estamos celebrando el echo de que contemos con los recursos que provienen de la tierra que habitamos. Durante más de 500 años los españoles no nos han dejado en paz. Un amigo de toda la vida me dijo hoy cuando hablábamos sobre la expropiación de YPF en Argentina, y surgió el tema de la crisis española, en ese contexto me aseveró que luego de la medida que tomó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner: "Supongo que podemos dejar a España tranqui un rato". 

Quien me expresó estas palabras es un amigo de toda la vida casi, y es mucho el respeto y la admiración que nos tenemos. Pero en esta disiento sabiendo que durante mas de 500 años ellos nunca nos han dejado tranquilos, y aún continúan con sus empresas instaladas en nuestro país, succionando las ganancias que deben ser de nuestro Estado Nacional, le comentó que no lo acompañó en su precavido comentario.

La mención a "Las provincias unidas del sur", es una frase que se encuentra en nuestro himno nacional y es mi favorita, el ritmo de la música presenta a este apartado con una fuerte intencionalidad, hay que decirla con fuerza, sobre todo la parte final: "UNIDAS DEL SUR". 

Con estas sensaciones que tengo arraigadas quiero terminar este texto que he escrito con muchas ganas de hacerlo. No es la misma la sensación que tenía cuando empece este articulo a la que tengo ahora. Los odios por las bestias de Colón y por las apostillas de los hombres de Pizarro, ya no están tan presentes como en la primera parte. Hablar de la unión de estas provincias tranquiliza y distiende. Pero también prepara, y genera expectativa para que a futuro no lleguen más tiranos a "colonizar" o "evangelizar" nuestras tierras.

"La conquista ayer, la (no)conquista hoy"

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