
El Periodismo es una carrera que se estudia con amor, se lucha con sacrificio y se trabaja con pasión porque se lleva en las venas. La academia nos suministra las bases para ejercerla, está en cada profesional como quiere llegar a los medios o a una organización y cuál será su objetivo.
Para nadie es un secreto que los medios de comunicación mueven un gran un número de masas y es así como la radio, televisión y prensa, se han posicionado y se ha catalogado como el cuarto poder, pero en el cual no es un poder político, ni mucho menos un poder de dominio, sino un poder que a través de información periodística por medio de cualquiera de estas tres herramientas da a conocer un acontecimiento de la realidad cuya escena quiere ser corregida hacia un futuro, es decir que no vuelva a ocurrir.
En nuestro diario vivir cuando se hace una imagen de los periodistas, viene a la mente una serie de acciones que los definen: trabajar con hechos de actualidad, de andar casi siempre “a la carrera”, preocupados por salir a tiempo con la información encomendada; comunicar a los sectores por medio de la información noticiosa sobre lo que acontece en la actualidad; angustiarse a la hora del cierre porque todavía la nota no está lista o porque el jefe inmediato o de redacción está enojado.
Al caracterizarlos de esta manera surge una serie de inquietudes: bastante desunidos y poco solidarios entre ellos en el campo de trabajo; un gremio orgánicamente frágil en un entorno político, económico y social muy adverso para un trabajo profesional y humanamente remunerado.
Pero en esa imagen también cabe que los periodistas de la actualidad se distinguen porque se desenvuelven en un mundo paupérrimo de conceptos claros, precisos y concisos. Algunos periodistas conceptualizan su mundo profesional de modo ambiguo y quieren cambiar a su modo el entorno actual de un país, otros en cambio se olvidan de su profesionalismo y ejercen su carrera al modo que se les antoja. Este es el asunto que nos ocupa en esta oportunidad.
Reconozco que la academia nos muestra siempre una manera de trabajar en medios y nos entrega los conceptos básicos para implementar en el campo, pero a la hora de estar en ellos las cosas son diferentes.
Y es que ser Periodistas implica una variedad de conocimientos y léxico para lograr transmitir mensajes claros a través de la escritura, el habla o a través de imágenes.
Todo esto a su vez se debe tener en cuenta que la libertad de prensa no se cohíba en los medios masivos de comunicación que lo único que se transmite son hechos de la actualidad en
busca de la verdad y nada más que la verdad.
El oficio de un comunicador social y periodista se ejerce con amor, y entrega porque su pasión por esta carrera corre por las venas, cada vez que este sale a realizar su trabajo de campo, y es allí como los sabios del periodismo dicen que se aprende demasiado, el periodista de campo es más audaz que el reportero de oficina.
Por Rubén Goyes Ramírez.
Adenda:
1. He realizado parte de esta columna con la experiencia que llevó en medios de comunicación en el municipio de Tuluá-Valle del Cauca y tomando fragmentos de distintos textos sobre periodismo.
2. Porqué será que todos los profesionales en distintas áreas en su gran mayoría se han desplazado hacia otras ciudades para ejercer su carrera, cuando en Tuluá hay mucho por hacer. Esto evidencia la falta de empleo en el País y en el municipio o aquí se confirma la teoría del adagio popular ‘Nadie es profeta en su tierra’.
*Con información de:
Razón y Palabra.
Revista Electrónica en América Latina Especializada en Comunicación
Mario Alfredo Cantarero.
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